En este blog te adentraras en la historia de la tarta de queso
¿Pensabas que la tarta de queso era un invento moderno de las cafeterías de Nueva York? Pues nada más lejos de la realidad. Este postre tiene más kilómetros que un maratoniano, y su historia es casi tan rica como su sabor.
Para encontrar el origen de este vicio, tenemos que viajar miles de años atrás, concretamente a la Antigua Grecia. Allí no se andaban con tonterías: mezclaban queso fresco, harina y miel, y lo horneaban sobre piedras calientes.
De hecho, era tan energético que se dice que los atletas de los primeros Juegos Olímpicos lo comían para recuperar fuerzas. ¡La primera barrita energética de la historia era, básicamente, una tarta de queso!
Como suele pasar en la historia, cuando los romanos llegaron a Grecia, se enamoraron de la receta y se la llevaron a casa. La bautizaron como libum (un pastel con huevo y queso que ya mencionaba Catón el Viejo allá por el 160 a.C.).
Gracias a la expansión del Imperio Romano, la receta se plantó en toda Europa. A partir de ahí, cada país empezó a «tunearla» a su manera:
En Italia le dieron ese toque ligero con la ricotta.
En Alemania crearon el famoso Käsekuchen con queso quark.
En Inglaterra empezaron a usar cremas más suaves que se parecen más a lo que conocemos hoy.
El gran cambio llegó en 1872 por pura casualidad. Un comerciante de Nueva York llamado William Lawrence intentaba copiar un queso francés (el Neufchâtel) y, sin querer, acabó inventando el queso crema.
Ese pequeño error cambió la repostería para siempre, dando vida a la famosísima New York Cheesecake: esa tarta densa, cremosa y con ese puntito ácido que hoy es un icono mundial.
A finales del siglo XX, la tarta de queso se volvió loca. Apareció la versión japonesa, que parece una nube de algodón tipo soufflé, y por supuesto, nuestra querida Tarta de Queso Vasca (la Basque Burnt Cheesecake). Esta última, con su exterior «quemadito» y su corazón fundido, ha dado la vuelta al mundo y ha sido elegida por críticos del New York Times como la tendencia absoluta en repostería.